quiero ser nina
Me hubiera gustado vivir en una ciudad en la que las calles fueran de cristal. Sé que resultarìa un poco complicado, pues las gotas de la lluvia favorecen resbalones cuando se camina sobre las aceras.
Esta noche se ha cumplido mi deseo y he vivido en una de esas ciudades. Las casas eran también de cristal, y mientras la luna presidìa el cielo iluminàndolo todo, unos ninos pegaban sus narices en las paredes de sus casas.
Alguien me dio unos golpes a la espalda, Me giré para ver quién era y descubrì al Principito. Sin que me dejara preguntarle nada me dijo:
-Una vez me encontré con un guardavìa que me explicò que los ninos aplastaban su nariz contra los vidrios de los vagones de ferrocarril. Yo le comenté que sòlo los ninos saben lo que quieren y lo que buscan.
De repente me apareciò un senor con una visera roja y azul, y un banderìn envuelto y aparentemente destenido. Mirando la ciudad de cristal dijo, con tono solemne:
- i què suerte tienen !
Los tres seguimos mirando la ciudad mientras sonàbamos con ser una vez màs ninos a los que nos gustarìa pegar la nariz en cualquier cristal.

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